En éste preciso momento soy lo único
vivo de ésta habitación, miro a mi alrededor y todo está sumamente
quieto, libros en el piso, apuntes
en la cama, la música parece inmóvil también. La luz del
velador hace sombras en los pliegues de las sábanas y todo parece estar
en un estado de armonía absoluta. Parece que el cuarto se hubiera
detenido en el tiempo. Parezco lo único vivo acá, cada movimiento
perturba, cada respiración rompe el equilibrio. Esos pensamientos agitados de hace unos días atrás parecen una locura al lado de la paz que ahora cubre mi entorno. Mis pensamientos de a poco se han ido apagando, la angustia que invadía ya no está y la tristeza se va perdiendo de mis ojos. Las sombras se borran, y todo
queda resumido, no a la nada, sino a un simple recuerdo, algo que pereció y no tuvo arreglo. Recuerdos que salen de mi y que no rompe con toda esta
tranquilidad sino que me ayuda a disfrutarla.
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