lunes, junio 08, 2015
Son pocas veces en que mis gritos de auxilio son correctamente interpretados. Como hoy, cuando decidiste venir en la madrugada, sin decir
ni hola ni adiós, sin llorar ni reír, sin hablarme pero de alguna
manera no había silencios, sin tocarme pero creando la
más absoluta intimidad, sin nada de todo esto y tanto pero tanto de todo aquello,
cuando entendiste que eso, esa nada y ese todo era lo que pedía, cuando
entendí que entendiste, te dije “gracias”, me di la vuelta y seguí durmiendo, tranquila.
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
0 comentarios:
Publicar un comentario