Termino de prepararme un té y tirando el saquito en el tacho pensé en el
desperdicio de material orgánico. Después se me ocurrió pensar qué
pasaría si lo acumulo como compost y empecé a calcular la cantidad de
restos de té que podría acumular, era mucho. Y entonces recordé que
antes no tomaba tanto té, que hubo un lapso muy largo en el que había
abandonado el té. Y en ese momento me sentí tristemente vacía, como si
todo ese tiempo de mi vida en el que no había elegido tomar té no
hubiese existido.
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)

2 comentarios:
Wao
Me ha sucedido recientemente. Cualquier hora es hora del té.
Publicar un comentario