Sentados hablando sobre lo que fuera y entonces me suelta un "sos muy linda". Sonrío incómoda, pero le sonrío, aceptando el cumplido. Pasa unos minutos y "sos linda" otra vez, y yo respondo con un "gracias", se acerca de a poco como un animal que intenta paralizar a su presa. Y entonces me muerde y yo entro inmediatamente
en ese colapso clásico que provoca la escisión de la realidad.
El resto de la noche mi cuerpo y mi mente toman rutas diferentes.
"Linda" y yo respondo con un beso, porque lo que me compromete
físicamente no me compromete emocionalmente. La euforia resuelve todo.
Esta noche mi mente sigue navegando sola mientras voy aprovechando el instante,
esgrimo sin asco, roses y besos para que deje de enunciar la mentira:
no la de mi hipotética belleza sino la hipocresía de decirme "linda" en
vez de "te voy a comer" o lo que fuera.
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2 comentarios:
Tu sabes que yo te diría "quiero comerte".
Camino buscandote.
R.
Bueno, mucha gente queriéndote comer, saborear y re saborear.
Que se pongan en la fila.
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