"I'am my own Nemesis"

I CAN RESIST ANYTHING BUT TEMPTATION...(Oscar Wilde)

Loop

jueves, febrero 19, 2015

La situación no es nada fácil, pero es más o menos así. Uno está con alguien y siente más de lo que dice y cree saber que la otra persona también siente más de lo que nos dice, pero en realidad nadie dice nada, y entonces suponemos e inferimos y buscamos argumentos para justificar los sentimientos exacerbados, y entonces, a partir de ahí, todo es ficción, ilusión o irrealidad. Cada palabra que sale de su boca triplica su significado cuando llega a nuestro cerebro y así es como un “sí” es para nosotros un “me muero de ganas” o un “lindo” es “lo más hermoso que vi en mi vida” o una simple sonrisa al vernos pasa a significar por arte de magia “no hay nada que me haga más feliz que verte”. Y entonces estamos en serios problemas, porque el tejido se extiende infinitamente y uno queda atrapado, inmovilizado, y aunque intenta salir se enreda más y más y después vienen los malentendidos y el descenso vertiginoso y la caída y el choque repentino con la realidad y uno se acuerda de que en realidad es imposible porque (hay una lista extensa de razones) y se vuelve una tortura escuchar cualquier canción o leer cualquier libro porque (todo remite a lo mismo) y entonces la tristeza y la vergüenza y de nuevo la duda y los “pero y si en realidad…” y reaparece la fe y la esperanza y de vuelta nos subimos a la montaña rusa loca de las emociones y seguimos tejiendo con los ojos cerrados y no, no hay nada que hacer, no hay vuelta atrás, el corazón nunca aprende.


2 comentarios:

Anónimo dijo...

Te quiere. Quien ocupa tu corazón te quiere más de lo que admite. Solo eso quiero decirte.

Anónimo dijo...

Nunca Carla, parece que nunca. Que bonito es el amor aunque los mensajes que nos envían y los que recibimos sean distintos. O quizás no son tan distintos y el "sí" fue en el momento de pronunciarlo un "me muero de ganas" y dejado pasar el tiempo el miedo a ese tejido que se extiende infinitamente el "sí" que significaba otra cosa se vuelve simplemente un "sí" porque al amor siempre o casi siempre lo vence la cobardía.
Un besín