Tormenta
lunes, septiembre 29, 2014
Primero creí que la fatiga pudo haber sido producto de las escasas horas de
sueño, pero no fueron tan escasas, ni tampoco recuerdo haber soñado. Mientras me desconcentraba de la computadora y analizaba el origen de
mi ansiedad, sentí como una caricia fugaz de aquellos episodios locos de todos estos años, cuatro, para ser exacta. Sin poder registrarlos claramente. Es así como dos o mas ríos se mezclan. Haciendo uno solo, que con amplio y escandaloso caudal,
se abre paso hasta llegar al mar. Mi flamante doctrina semanal señala
que la vida se desenvuelve como el mar visto desde la orilla. En un vaivén constante de acciones y pensamientos que se muestran y
desaparecen dentro de la revuelta circularidad del tiempo. No como el río, que se desplaza arrastrándolo todo hacia una sola dirección. Es así
como todos estos pensamientos y estas acciones ya las he tomado antes y
seria equivocado pensar que no se repetirán en el futuro. Me complace
que ocurra de esta manera, aunque no sea cuestión de que me guste o no,
sino de estar atento a como se comporta la existencia. Bueno, luego la
caricia pasó y se fue junto con la ansiedad. En este preciso
momento el cielo se encuentra a punto de estallar su lluvia y se que no se detendrá durante todo el día. Es cierto que disfruto de aquel instante
breve y sosegado que precede a la tormenta, en el que nos descubrimos
como si estuviésemos sordos o adormecidos. Expectantes ante el secreto
del silencio. Ya lo he dicho tantas veces... Y lo reiterare cada vez que
las olas del tiempo lo dispongan.
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4 comentarios:
me encanta(s)
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:)
Despues de la tormenta viene la calma mi querida Carlita.
ya estoy libre para ti miamor
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