Parecía que mataba la libertad de ese encierro pero lo que mataba era el encierro de esa libertad. El juego de equilibrios está en no tener lo que se
desea y no desear lo que se tiene. No hay necesidades, sólo un capricho
de poder, del ser capaz, que no existe nunca o existe todo el tiempo,
pero no porque aparece cuando nosotros lo sabemos ver o no. Después está
saber cuáles son los límites de la libertad o del encierro, qué nos
imponemos, qué nos imponen, qué es lo que puede aguantar nuestra
prisión, nuestros guardias . Resulta más difícil cuestionarse las normas
del encierro o de la libertad que soportar el encierro o la libertad en
sí, por eso simplemente desistimos y nos entregamos a las cosas "tal
como son" hasta que no podemos aguantar más, explotamos en mil pedazos y
volvemos a pensar en lo que está mal en uno cuando lo que está mal
nunca estuvo en uno.
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3 comentarios:
Yo te daría el honor de halar el gatillo por los dos mi amor...
Prisioneros en cárceles emocionales que nosotros nos imponemos con vallas electrificadas que otros se encargan de levantar, de tener siempre con alto voltaje. Prisioneros libres dentro de los muros que se pueden saltar y una vez fuera a buscar otra prisión donde sentirse a gusto. No nos gustan las prisiones pero nos asusta ver el terreno sin límites que se extiende a lo largo del planeta de sentimientos que cada uno lleva dentro.
No sé si realmente tiene algo que ver con lo que escribiste, tu cabeza y la mía son distintas. Tu puedes estar escribiendo una cosa distinta a la que yo estoy capacitado para leer. Cada uno lleva las cosas a su terreno y yo en estos momentos veo las cosas así.
Un besín Carla y... gracias, aunque no sé por qué!!
8 patas: "Prisioneros libres dentro de los muros que se pueden saltar y una vez fuera a buscar otra prisión donde sentirse a gusto"
Lo entendiste perfectamente.
Gracias por agradecer (aunque tampoco se de qué)
Besos Pablo.
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