No es magia, es realidad. Elegimos
enterrarnos entre cuestiones idílicas y llamarlo "destino" para que nada de lo que hagamos tenga sentido y así creemos
que todo es magia y que la realidad es independiente.
Y así nos entregamos a lo
que es fácil, volamos y soñamos con imposibles, pero no con imposibles
impuestos con descreencias generales, sino con imposibles a los cuales nosotros mismo catalogaríamos de tales. Y la verdad es que es más
posible tomar las maletas y volar que amar la distancia pero la
imposibilidad, el no creer en la posibilidad de algo, es lo que hace a
la magia, pero es lo que hace que ésta sea una especie de alienación.
Creer en la posibilidad, en éstos términos, es devastador pero también
es resolver el tema en el plano de la realidad, enfrentarnos con lo que
tenemos a lo que tenemos (lo que vivimos, lo que somos, lo que nos
pasa). No es convertir la realidad en magia, sino en algo real. Pero corremos el riesgo también de que al hacerlo realidad nos carcoma el desencanto.
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3 comentarios:
Todo en la vida es un riesgo mi bebe :)
Acabas de patear toda la magia que hubo en mi vida en nueve líneas y media.
Aclaro, el desencanto envuelve mi vida pero hubo en su momento tanta magia que si un día la vuelve a haber creeré en ella, en el destino y en lo que haga falta.
Un besín
8patas: será que la magia solo dura mientras persiste el deseo? el deseo en todo sentido, digo. Me inclino al 'sí'.
Besin Pablo.
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